Si pasa el tiempo y desarrolla habilidades a partir de la experiencia personal, o de la compartida con otros jugadores de su área de incumbencia, es probable que advierta el peligro de la pasividad, especialmente el que surge de otorgar cartas gratis -¡ay!, por las veces que lo dibujan- y se torne más agresivo.
Aunque sea un jugador perspicaz, le será mucho más difícil dar en la tecla en cuanto a la adecuada selección de manos y su relación con otros factores que hacen a la hora de decidir el ingreso a un pase. Esto sucede debido a que es uno de los aspectos del póker, y particularmente del hold’em, que va a contrapelo de la intuición.
Si esta es la inclinación natural al juego, será lógico encontrarla en todos los principiantes. También en aquellos jugadores que lo practican despreocupadamente: no se han tomado el póker demasiado en serio y la máxima dedicación es la que le dan cuando están involucrados en un pase.



